viernes, 18 de julio de 2014

Como leon enjaulado

Llevaba diez minutos caminando, cinco calles y dos cigarros. Y aunque llovía encontraba la manera de que no se mojara el tabaco para seguir fumando. Llegó a la esquina, esperó el alto y suspiró al primer paso que dio para cruzar la avenida. El suspiro no solo tenía aire sino que arrastraba miles de pensamientos con él. Algunos tortuosos, otros incómodos y otros perdidos, de esos que pasan desapercibidos al consciente pero bien que ocupan el inconsciente. Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.

Dicen que la verdad es para los valientes y este hombre no es uno de ellos. No le gustan las sorpresas y menos cuando se ve reflejado en ellas. A nadie le gusta que le saquen a pasear sus propios demonios. Los fantasmas deberían de asustar en la casa propia y no en la ajena. Sin embargo, hay miedos a los que bien vale la pena plantarles cara. La verdad os hara libres. Ajá. Seguro. Libres para rumiar y rumiar, sin cansancio, rumiar hasta que al final se olvida porque se empezó el asunto y solo queda el sinsabor del dolor clavado, firme y suavemente, por la propia mano. 

Dejemos a este hombre "libre", absorto en sus pensamientos y sumido en miles de realidades que no existen ni existiran pero realidades al fin, al menos en su cabeza. Dejémoslo divagando la pregunta eterna que no tendrá respuesta: ¿por qué?

martes, 22 de abril de 2014

Juego de posición no de posesión


La vida es un juego. Y como todo juego hay que saber jugarlo.

El futbol es un buen ejemplo. Durante años el Barcelona ha cautivado a miles de personas por su juego. Muchos lo han admirado e intentado imitarlo. Incluso yo en el FIFA (ponga el año que quiera) he buscado la manera de jugar como ellos. Casi siempre sin lograrlo. Y es que, simplemente, no he sabido como jugarlo.

Pero personas como yo no se quedan quietas: buscan, investigan, estudian y vuelven a intentar. La vida es igual.

Aunque usted no sea fan del futbol. Por favor intente seguir mi linea de pensamiento. Mire, ese Barca es amo del balón. Se refugia en él y vive a través de él. Sin embargo, no lo tiene ni lo acapara por la simple posesión sino por la posición. Toca mucho porque se mueve en bloque. Si atacan juntos, ante cualquier revés están en una mejor posición para defender. Si atacan juntos y se mueven bien, crean espacios. Y ese es el punto clave. Crear espacios para después ocuparlos. Abra a sus delanteros y tendrá espacios por la banda. Haga paredes para atraer contrarios y dejaran un hueco libre. Conduzca la pelota para que alguien venga a quitarsela y dejará un espacio detrás que usted podrá explotar. No se trata de solo tener por tener sino de saber tener para crear algo mejor.

El amor es lo mismo. No se trata de tener una pareja por estar con alguien, por no estar solo o por el simple hecho de tener la posesión de alguien. Ahí no hay posición. Por lo menos no una que genere algo más grande. Así que cuidado. No vaya a ser que su relación sea como el Barca actual donde tiene tanto balón que se atasca de él pero donde se crean tan pocos espacios que no se circula la pelota y el tener por tener se hace costumbre. Costumbre estéril por cierto.

Pero no quiero ser negativo. Ahora véalo al revés: tal vez no tenga la posesión absoluta pero si la posición correcta. Es decir, no tiene a la pareja atada y pegadita al pie pero sí la tiene en los momentos adecuados y sobre todo sabe qué hacer con ella. Ahí no ya importa la posesión porque la posición es inmejorable. Esto es un contragolpe. El pero es que en la vida las cosas tan veloces a veces no se disfrutan.

Vayamos un paso más adelante. Si en el futbol todo es equilibrio entre ataque y defensa, la vida debe ser igual. El punto medio debería ser el maximizar la posición ya sea cuando uno la crea poseyendo o cuando la recibe al no poseer. Esto se logra con asociación en el momento y con la intención correctas. El pero: para lograr la asociación se trabaja, se suda, se equivoca el camino y se vuelve a intentar. La asociacion cuesta. Y mucho. 

Así que si usted tiene la dicha de saber dar y de que le den una posición inmejorable, felicidades. Ha dejado de solo jugar y ha aprendido a jugar sabiendo. Se ha asociado y ha aprendido a jugar con y sin posesión. Ahora sabe que esta no importa porque no importa que pase, siempre al final todo saldrá bien. Disfrute el juego que lleva las de ganar. 

Por lo mientras yo seguiré ensayando, practicando paredes y aprendiendo a conducir el balón. Quien sabe. Tal vez en el próximo Fifa nos vaya mucho mejor.



domingo, 20 de octubre de 2013

El beisbol y sus señales


Séptimo juego. Novena baja. Una carrera abajo y hombre en la antesala. Un out.

Él es un veterano debutando en el clásico de otoño. Después de una temporada espectacular se ha ganado un lugar en el roster inicial de este equipo por el que nadie apostaba a inicio de año y que hoy está buscando la remontada más importante de su historia.

La presión. Los nervios. Las horas de entrenamiento. Todo en conjunto para llegar a este punto. Ve al coach de primera e interpreta la señal. Esta es clara: toque de bola. Un sacrificio para algo mejor. 

Para todos es claro lo que tiene que hacer menos para él. ¿Por qué? Bueno, tiene una historia, un pasado, recuerdos que pesan en el consciente y en el inconsciente. Recuerdos de esos a los que les gusta salir a pasear en los momentos importantes. Recuerdos de esos que pesan para toda la vida y marcan al hombre.

Pide tiempo y vuelve a ver al coach. Lee la señal. Es la misma. La entiende pero no la acepta. Se tiene fe y al mismo tiempo no. Pasan por su cabeza las veces que desobedeció y todo se fue al traste. Esa serie divisional de liga menor, la de campeonato en la AAA, la del juego en la que por poco no entran a postemporada de no haber sido por ese error en las paradas cortas.

Tiene hambre de triunfo. Tiene hambre de ganar. Tiene necesidad de ser feliz y lograr su meta. Y sin embargo, la señal es de sacrificio. Ese mismo día por la mañana habló con el manager y le contó de su vida. De esos momentos que lo han traído hasta aquí. ¿Por qué le manda esa señal cuando sabe que su deseo es todo lo contrario? ¿Por qué le manda esa señal cuando ha trabajado tan duro, se ha comprometido tanto y ha dado un plus para que confíe en él?

Deja pasar una bola. Es strike. Por su cabeza siguen pasando mil cosas. Cavilaciones que lo distraen de lo realmente importante. Pierde la concentración y llega otro strike. Vuelve a ver la señal pidiendo que vaya por la del librito. Que haga lo más sabio e inteligente que puede hacer. Que entienda lo que amerita la situación. Y sin embargo ...

Viene la bola. Toma el bat con fuerza. Parece que ya ha tomado su decisión.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Deal


Osco, irritable, cerrado, rígido, exigente, ansioso. Así he sido yo y así fuiste tú. Tal vez por eso nuestro entendimiento siempre fue más lejos de lo que se dice y mucho más cerca de lo que se calla. Nunca necesité explicaciones para entenderte. De antemano estaba de tu lado aunque supiera que obraba mal. Así de ilógica es la lógica de nuestro carácter. No es que nos pinte mal, es que así somos pero en nuestra defensa diré también que el corazón siempre está abierto y es generoso. Damos todo por los que queremos aunque ellos no lo quieran. Dicotomías de las muchas que nos rodean. 

Recuerdos me llevo muchos: cuando era infante disfrutaba harto ese juego que me ponías donde un primate utilizaba formulas trigonométricas para destruir edificios, una chulada; cuando era adolescente, me ofreciste tu casa y un apoyo para estudiar mi prepa; de joven, cuando me abrazabas, gritabas e insultabas de felicidad por haber terminado la universidad; de adulto, cuando me dabas consejos de padre y me hablabas los domingos temprano para saludar.

Este año y medio has dado cátedra de lo bueno y de lo malo, de lo poco saludable y lo sano, diría el Residente. Me quedo con la felicidad de saber que la última vez que nos vimos a los ojos, nos reímos con complicidad. 

Fuera de canciones, rituales y mitos, te quiero y te despido a mi manera, a nuestra manera. Me choca lo multitudinario y como tú, prefiero lo personal. Esta es mi manera de decirte adiós.

Hace un año hicimos un trato. Tu entrenabas para tu carrera y yo para la mía. Ambos cumplimos nuestra parte, yo llegué a mi meta y tú ya llegaste a la tuya. Tú te quedaste mi medalla y yo tu valor. Tú mi cabello y yo tu cariño. Como todo un Rojas Rodríguez cumpliste con tu palabra. Hasta aquí llegamos. Trato cerrado.